La libertad que disfrutamos

Muchas son las razones para celebrar la llegada del mes de julio. Primero, una fecha que marca la independencia de nuestro país. Un 4 de Julio que todos celebramos de veinte mil maneras diferentes. La otra razón es la entrada final del verano. Calor y días abundantes de luz para ir a la playa.

Entre las veinte mil maneras para celebrar el Día de la Independencia está la reunión de amigos y la familia. Día prácticamente sagrado en el calendario de todos.

Unos prefieren hacer barbeque y probar suerte con la receta que el vecino le enseñó. Otros beben, juegan dominó o disfrutan alguna buena película en casa. Hay quien opta por la música, incluso hacer una pequeña fiesta en casa o una visita inesperada a esa tía que hace un año no ve. Luego, a las 9 de la noche, todos salimos a ver los fuegos artificiales. ¡Esto es imprescindible!

A mí también me gusta celebrarlo así. De una manera u otra. No importa cómo. Lo importante es celebrar la fecha. Tan importante como reconocer que este día encierra todo lo que somos. Todo aquello que hemos heredado y todo lo que hemos logrado.

Reunirnos. Simplemente reunirnos, comer, bailar y hablar. Expresar todo lo que sintamos con esa libertad única que disfrutamos. Es un día de recuerdos y gran orgullo, porque a pesar de nuestros errores seguimos siendo una gran nación.

¿Dónde está el saludo?

A veces me pregunto qué piensan los turistas sobre la manera de ser de los miamenses. Sobre todo cuando llegan a un lugar, dan los buenos días y no reciben contesta alguna. ¿Se sentirán seres invisibles?

Recuerdo muy bien que cuando era pequeña andaba de la mano de mis padres y escuchaba el intercambio de saludos cuando entraban a un establecimiento o se cruzaban con alguien caminando por la acera. Incluso yo, aún siendo una niña, saludaba. Era una simple manera de expresar cortesía. Reconocimiento necesario hacia los demás.

Hoy son muy pocas las personas que saludan. Lo sé por la cantidad de veces que soy ignorada cuando saludo. Incluso noto como algunos se sienten incómodos por haberlos saludados.

No sé si será el calor o esta vida tan agitada lo que conduce a la pérdida del saludo. Pérdida que empuja al ser humano a ser cada día más individualista.

El decir buenos días, buenas tardes o al menos hola, no toma tiempo ni energía alguna. Un simple saludo denota la buena práctica del civismo y demuestra que no andamos solos en este mundo.

Yo no me siento sola. Por eso siempre saludo.

Hasta la próxima,

Mensajes por correo del cartero

Cuando vivía con mis padres, el cartero llegaba en la mañana a la casa. Yo bajaba por la escalera para ver si había algo en el buzón para mí. Lo que esperaba, determinaba la rapidez en que bajaba. Si era de alguien que sentimentalmente me interesaba, bajaba con mucha prisa y precaución. Éramos seis hermanos y ya sabemos lo fastidiosos que pueden ser con el tema de los novios. Por eso la precaución, para no ser el blanco de las bromas del día y las sospechas de mis padres, aunque mi mamá se enteraba de todo, y esto, podía ser bueno o malo.

La mayoría de mi correspondencia era con mi prima hermana que residía en otro estado. Fueron estos intercambios de cartas que dieron fruto a mi predilección y colección de plumas fuentes, papelería y sellos de cera. Muchos que aun tengo, después de tantos años y mudanzas.

Con el paso del tiempo fuimos dejando a un lado la correspondencia. Pero ya se había sembrado la semilla y el hábito de escribir. No sé en que terminaron las cartas de mi prima. Si bien existen, es posible que tenga una idea donde pueda estar una que otra. La noción de guardarlas no se me ocurrió hasta después allá por 1977. Si vino con un sello, ten seguro que la tengo envueltas en cintas.

Todavía uso plumas de tinta y no puedo dejar de entrar en cuanta papelería me encuentre por el camino. Mucho menos dejar de comprar algo. Y a pesar del correo electrónico y el “texting”, aún mando mensajes por correo. Tristemente, no tanto como antes. Ni se aproxima.

Las bendiciones son como el zapato debajo de la cama

Si parece una declaración un poco rara… pero a la verdad, ża cuantos nos ocurre?, después de levantarnos de una noche de sueńo profundo o una simple siesta, descubrimos con desagrado y a veces hasta con incomodidad que no podemos terminar de estar listos para realizar otras actividades porque falta un zapato del par…. żAdivinaron? Nuestros pensamientos enseguida nos dicen: “ESTA DEBAJO DE LA CAMA”…

Entonces, en ese mismo instante empiezan algunos esfuerzos inútiles por tratar de alcanzarlo… el primero de ellos es meter la punta del pie debajo de la cama, con el único propósito de lograr “PESCAR” el zapato extraviado, de esta manera pasamos a un segundo procedimiento, el de “RASTREAR” desde una de las esquinas de la cama hasta la otra, creo que el ultimo evento es una obra de la terquedad y flojera, “IR MAS ADENTRO PERO SOLO CON LA PUNTA DEL PIE” a ver si nos ahorramos el esfuerzo de “POSTRARNOS COMPLETAMENTE” y mirar debajo de la cama para descubrir que solo faltaron menos de diez centímetros para lograr alcanzarlo “SOLO CON LA PUNTA DEL PIE”…

Sabemos que las bendiciones están allí, pero no estaremos listos para poder realizar otras actividades en nuestras vidas a menos que a través de la fe, creamos lo que nuestro Seńor Jesús nos ha prometido, entonces empezamos a luchar inútilmente y en vez de “POSTRARNOS COMPLETAMENTE” y creer empezamos a tratar “PESCAR” algunas bendiciones que nos ayuden a sobreponernos por algunos minutos, horas, días y hasta semanas pero que no ameritan mucho compromiso ni entrega hacia nuestro Seńor… empieza la segunda fase…

Ya con un poco más de preocupación empezamos a “RASTREAR” que no es otra cosa que tratar de escuchar y recibir la guía del Seńor pero sin asumir responsabilidades, es como un poco de: “Seńor tu sabes que me tienes que HABLAAARRR” pero muy adentro sentimos que el Seńor dice: “Tu sabes que te tienes que entregar” entonces la situación se pone mas intensa y decidimos “IR MAS ADENTRO PERO SOLO CON LA PUNTA DEL PIE” y muchos de nosotros entramos en una situación de desesperación (nada provechosa)…. no podemos entonces ver una Biblia que no queramos abrir para que por “casualidad” en los primeros versículos donde fijemos nuestra mirada “EL SEŃOR NOS HABLE” (tengo que admitir que a veces funciona)… pero si queremos pasar de esta etapa a un estado mas profundo en Dios lo que debemos hacer es: “POSTRARNOS COMPLETAMENTE” lo que significa que nuestra mente estará centrada en las verdades de Dios y lo más importante ˇNo Dudaremos!…